Si fuera posible te tendría aquí, sentadita a mi lado, con un vaso de agua fría y unas habas saladas para picar, y te contaría todo lo que no me pasa (porque aunque esta lista es mucho más larga, es justamente la que me preocupa).
JJ me dijo una vez que yo era a la vez tu madre y tu hija. Tu madre por mayor, por ser más vivida, por estar más gastada. Porque reconozco las ilusiones que alimentan tus gestos y los miro con una sonrisa de inocencia perdida. Tu hija por ser fruto de esas ilusiones, por tener que abrir el grifo del pasado para escucharte, por buscar tu aprobación en mis actos. Te aseguro que no todos te gustarían, aunque creo que más de uno te sorprendería por lo cercano a tus sueños.
Si estuvieras aquí, sentadita en la cama, te hablaría con la cabeza un poco baja, dispuesta a recibir ese chorro de energía lógica y clara, esa mirada de diosa en cara de niña.
Y es eso lo que necesito, pequeña, que me preguntes qué narices me pasa, que me muestres las verdades clarísimas, que te rías de mis dudas. Luego sólo faltaría que nos concentráramos para ser princesas, uno de los pocos juegos que no entendemos.
28/12/09
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